ALFREDO CASTILLO, ARTIFICE EN EL CONTRABANDO DE ARMAS

En la falsa guerra contra el narcotráfico y el creciente tráfico de armas en México, quien debería de estar en la cárcel es Alfredo Cervantes Castillo, afirmó Hipólito Mora, quien fuera uno de los más reconocidos líderes de autodefensas en Michoacán. Afirma que el enviado y amigo del ex presidente Enrique Peña Nieto, cumplió bien su misión: utilizar a grupos de autodefensa para contaminarlos, infiltrarlos y exterminarlos, enfrentarlos entre sí, para que unos y otros de destrozaran con las armas de contrabando que el mismo comisionado facilitó.
Mientras esto ocurría los verdaderos carteles del narco se movían a sus anchas en todo Michoacán, donde predominaban Los Caballeros Templarios y la Familia Michoacana entre otros, mientras que la población civil era víctima de secuestros, levantones, desapariciones, ejecuciones, extorsiones, pago de “rentas”, donde todo tipo de drogas pasaban sin contratiempo alguno y se distribuían en tiempo y forma, esto, gracias al contubernio de mafias del narco y autoridades del gobierno, quienes protegían a unos y combatían a otros.
La famosa y sangrienta guerra contra el narcotráfico en México es una novela de terror. El narcotráfico se dio a gran escala en el país, desde que la mariguana es mariguana. Michoacán es dueño del llamado “oro verde”, limón y aguacate de la mejor calidad que se exporta a todo el mundo. Tiene minas, playas y climas perfectos en la montaña para la siembra y cultivo de mariguana y amapola. La droga hizo de lado al aguacate y el limón, que eran producción de familias de abolengo, al trabajador se le explotaba y al llegar el cultivo de la mariguana, los campesinos optaron por trabajar en estos sembradíos donde los salarios eran hasta cinco veces más que en las huertas del oro verde.
Lo gobiernos federales y estatales perdieron el control y dejaron crecer el narco en tierras michoacanas. Pronto hubo anarquía, abusos al grado de que los narcos llegaban a los pueblos y rancherías para llevarse a mujeres y jóvenes para la próspera “industria” del narco: siembra, producción y distribución. Fue tal el abuso de los narcos que la gente de los pueblos optó por armarse y defenderse ante la ausencia de la policía, de las fuerzas federales para frenar esta situación. Nacieron así los grupos de autodefensa, financiados por productores que eran extorsionados, secuestrados, desaparecidos y asesinados.
Era tal el coraje y la impotencia de los pueblos que, hombres y mujeres optaron por armarse y participar en los grupos de autodefensa para enfrentar a los narcotraficantes de los carteles Los Caballero Templarios y la Familia Michoacana entre otros. Ante esta situación Michoacán cayó en un infierno, en una guerra sin cuartel, donde se registraban enfrentamientos a balazos a cualquier hora del día y en cualquier municipio. Los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, optaron por desarmar a las autodefensas y “combatir” a los narcos. Esto último no ocurrió.

EL COMISIONADO
Enrique Peña Nieto quien fuera gobernador del estado de México y presidente de México, echó a andar una estrategia disfrazada, con el cuento de que iban a desarmar a los grupos de autodefensas y poner orden y paz en Michoacán que ya era un escándalo a nivel mundial la inseguridad y baño de sangre que a diario ocurría tras ejecuciones masivas, públicas, hombres colgados de los puentes, cuerpos descuartizados, decapitados. Michoacán era el estado del miedo y terror.
Con el engaño de acabar con esta situación, ya como presidente Peña Nieto nombró a su hombre fuerte, el experto en trabajos sucios a Alfredo Castillo Cervantes, comisionado para la paz en Michoacán, quien su verdadera misión era exterminar a los grupos de autodenfensas, dar protección a los cárteles amigos y combatir a los contras. Fue entonces que surge el personaje de Servando Gómez Martínez, “La Tuta” o “El profe” con quien trabajó de la mano Alfredo Castillo para combatir a los auténticos grupos autodefensas.
Pero todo lo que sube cae. El controvertido, rudo y polémico,
Alfredo Castillo, uno de los hombres de confianza de Peña Nieto, el que fuera el máximo responsable del deporte y comisionado para la pacificación de Michoacán fue inhabilitado por 10 años tras ocultar un patrimonio de casi un millón de dólares.
Fue así que Alfredo Castillo fuera considerado uno de los hombres más cercanos y de confianza desde que Enrique Peña Nieto fue gobernador del estado de México, donde lo utilizó para “tapar” el escandaloso caso y vergüenza de la Justicia en México, el caso de la niña Paulette, que en el año de 2010 fue todo un caso internacional, donde la desaparición de una niña de cuatro años de edad, con una discapacidad motriz se había perdido o sido secuestrada. Sus padres, gente de dinero tapizaron una vasta zona con la foto de la pequeña y ofreciendo jugosa recompensa a quien proporcionara datos. Se pensó que la niña había sido secuestrada.
Fue todo un espectáculo. Vino gente del FBI, perros expertos en buscar personas, centenares de agentes de la policía buscaban una pista. Hubo entrevistas de radio y televisión justo en la recámara de la niña Paulette, pero nada. Se filmó una serie de Netflix recientemente donde muchas cosas quedaron en claro. Aquí es donde aparece Alfredo Castillo, quien como subprocurador del estado de México se hace cargo del caso y hace de lado al procurador Alberto Baz Baz.
El caso es que a ocho días de la desaparición, los investigadores bajo el mando de Castillo encontraron el cuerpo de la niña entre el colchón y la base de la cama. El funcionario se hizo famoso. Primero porque el caso acaparó los noticieros de todo el país durante días. Y después, porque parecía increíble, pese a las explicaciones de Castillo, que el cadáver hubiera estado todo ese tiempo en la cama y nadie se hubiera dado cuenta.
El caso Paulette catapultó al mexiquense, quien se convirtió en procurador del Estado de México. Peña Nieto, ya presidente del Ejecutivo, lo convirtió en su hombre de todos usos. Lo hizo subprocurador en la Fiscalía general, procurador del consumidor, después su enviado a Michoacán y en abril de 2015 le entregó el manejo de los deportes en México, como titular de la Comisión Nacional del Deporte mexicana (Conade), donde también cayó en actos de corrupción. Fue inhabilitado por diez años por la Secretaría de la Función Pública por ocultar su patrimonio de casi un millón de dólares.