SANCHEZ ISIDORO Y GAMIÑO DOS RATAS DE CUIDADO

Habitantes de Coacalco tendrán oportunidad este 6 de junio de emitir su voto y dejar en claro que no quieren volver al pasado con el priísta David Sánchez Isidoro quien está en el ojo del huracán, señalado por corrupto y enriquecimiento inexplicable, mientras que el otrora panista Alejandro Gamiño, quien estuviera preso por nexos con el narcotráfico y ahora pretende volver a gobernar este municipio con la camiseta del PVEM.
El pueblo coacalquense conoce todas estas historias negras de su reciente pasado, de sus malos gobernantes. Hay memoria de esas páginas sucias, de sangre, corrupción e impunidad de sus malos gobernantes, pero, el próximo domingo habrá revancha, el pueblo asistirá a las urnas y quedará claro que está decidido a no volver jamás a ese pasado violento e inseguro que dejaron priísas y panistas.
Tanto David Sánchez Isidoro y sus herederos en el poder, como Alejandro Gamiño y su sobrina Julieta Villalpando quien también fue presidenta municipal, con sus raterías y nexos con el narco, dejaron en claro que el pueblo no votará por ellos.
Aunque es del dominio popular, hace días en su artículo “La Disputa por el Estado de México”, el columnista Alberto Aguirre, de El Economista, destacó cómo la alianza PAN-PRI-PRD postuló al también ex alcalde David Sánchez Isidoro, quien luego de un receso de tres años retomó su carrera política y ahora enfrenta cuestionamientos sobre su actividades empresariales y su patrimonio inmobiliario, valuado en un millón de dólares.
De acuerdo a documentos recabados en distintas fuentes y que circulan profusamente desde hace dos semanas, el abanderado de Sí por México construyó ese patrimonio entre diciembre del 2009 y febrero del 2016 tras de erogar 15.8 millones de pesos en operaciones que realizó sin generar gravámenes o hipotecas.
En ese mismo periodo coincide con su paso por distintos cargos públicos: la alcaldía, que ocupó en dos trienios distintos (2007-2009 y 2013-2015), la diputación local y la diputación federal. Sus remuneraciones salariales fueron por 6.8 millones de pesos.
En septiembre de, 2018, recién concluido su paso por San Lázaro, Sánchez Isidoro se hizo de un lote en El Potrero —con un valor catastral de 4.7 millones de pesos— a través de un trámite de regularización, vía juicio de usurpación que tramitó en un juzgado civil y validó el Instituto Mexiquense de la Vivienda.
Junto con su hermano Jesús —quien fue alcalde panista de Valle de Chalco— Sánchez Isidoro está al frente del Corporativo Esfuerzo Económico, dedicado a la distribución de gasolina y diesel. Y con los empresarios José Rodolfo González González y Ricardo Roberto Wilde Ramírez —quien fue funcionario en el ayuntamiento coacalquense— invirtió en Inmobiliaria Ukla y Gogsai y una desarrolladora —ambas enfocadas a la comercialización de bienes raíces— y EcogasUkla.

LOS DE ABAJO
Sánchez Isidoro y Alejandro Gamiño dejaron una gran red de corrupción en Coacalco, al término de sus mandatos. En especial David Sánchez Isidoro, quien pudo colocar a sus incondicionales como alcaldes para que le cubrieran las espaladas, pero, el tiempo todo deja a flote y, de ahí, el conocimiento de que en ambas administraciones del pasado (PRI y PAN), hubo corrupción, abuso de autoridad e impunidd.
El alcalde priísta Erwin Castelán Enríquez y 16 integrantes del cabildo de Coacalco fueron destituidos por el delito de desacato ante la injusticia se cometió tras el pago millonario de indemnizaciones por despojo
El desacato a los amparos concedidos a exempleados del ayuntamiento, que para efectos debían traducirse en el pago de millonarias indemnizaciones, por despidos injustificados y luego sólo liquidaron a sus amigos, a sus cómplices, dejando desprotegidos a decenas de trabajadores del municipio que fueron víctimas de esos abusos laborales.
Cabe recordar que en aquel entonces el Pleno de la SCJN resolvió separar del cargo a los integrantes de cabildo de Coacalco así como consignar tanto a éstos como a los anteriores integrantes de dicho cuerpo edilicio ante el juez de Distrito, por el incumplimiento del amparo.
Coacalco tenía 16 procedimientos para destitución de presidente, síndico y regidores así como más de 200 juicios laborales y controversias administrativas que fueron iniciados y perdidos en el periodo 2013-2015, cuando David Sánchez Isidoro era presidente municipal.
El ayuntamiento fue ordenado a liquidar a los trabajadores, por un monto total que rondó los 600 millones de pesos, aunque el presupuesto del municipio al año es de aproximadamente 1,000 millones. Es importante mencionar que la mayor parte de las personas despedidas y que fueron liquidadas con montos millonarios tienen vínculos con ex alcaldes.
Sánchez Isidoro se negó a pagar las indemnizaciones y heredó el problema a su sucesor, Erwin Castelán, quien concretó 15 liquidaciones en diciembre del 2017, sin embargo, debido a que se quedó sin recursos, programó la liquidación número 16 para el mes siguiente, en enero del 2018, sin embargo, la orden de destitución se realizó el mismo día que liquidó la última deuda con el exempleado por un monto de 4 millones 200,000 pesos.
No obstante que todo este problema legal fue originado en la administración 2012-2015, Coacalco se queda sin cabildo. Su destitución tuvo efectos inmediatos, aunque Castelán Enríquez, su síndico, su tesorero y los regidores rozaron la usurpación de funciones durante dos semanas.