DESGOBIERNO DE ELENA GARCIA DESATA ESPANTOSA VIOLENCIA QUE DA MIEDO Y TERROR ENTRE SUS GOBERNADOS

Por GABRIEL RODRIGUEZ

TULTITLAN, Méx.- Residentes del pueblo de Tultitlán, de forma iracunda y presos del repudio y rechazo resumieron el gobierno de la presidenta municipal, María Elena García Martínez, como “la oveja negra, con piel de lobo” de la 4T, “sin pies ni cabeza”, pero eso sí, con una grave infinidad de yerros”.
Los quejosos que habitan la “Tierra del Tule”, tras exigir el inapelable anonimato, añadieron de forma valiente, luego de lo arriba citado:
“Desde 2018, María Elena García Martínez “La Reina del Cártel de Tultitlán” daba visos que su trabajo sería deficiente y opaco, igual o más o peor que sus antecesores”.
“Podemos calificar también como una “una porquería” su trabajo que ha hecho durante su administración la alcaldesa “chapulina” que saltó del PRD a la 4T, para poder repetir con el mismo cargo que le permitió aún conservar el “hueso” como presidenta municipal, que el día que lo deje de tener y de roer, ese será el día que “La Reina del Cártel de Tutitlán”, verá que su carrera política llegó a un podrido fin”.
“Los resultados negativos que arrastra en su gobierno María Elena García Martínez, en el combate a la inseguridad, violencia, narcomenudeo, narcotráfico, ejecuciones, feminicidios, delitos, entre otros, conforman el grave y alto índice delictivo que existe en la región” y que los presuntos compromisos con temidas y sanguinarias organizaciones criminales, entre las que destacan “El Cártel Jalisco Nueva Generación” (CJNG) y “La Familia Michoacana” (LFM). Tultitlán actualmente es un pueblo sitiado por el crimen organizado y las clicas urbanas”.
Los quejosos señalaron enseguida:
“María Elena García Martínez es una copia fiel al carbón de la administración de Sandra Méndez Hernández y de Adán Barrón Elizalde, políticos que son señalados como los principales “porta llaves” que abrieron las puertas del municipio de Tultitlán a los sanguinarios y temidos cárteles de las drogas antagónicos que han hecho de la localidad un campo de guerra y panteón clandestino a cielo abierto, donde se dan infinidad de muertos regados por los rincones de la localidad, consecuencia de la disputa de la “plaza”) tultitlense por la venta y distribución de las drogas”.
“Tultitlán se suma a los municipios más peligrosos, temidos y sanguinarios del Estado de México, que ha sido “posada” a los grupos criminales que ante el desgobierno de María Elena García Martínez, la delincuencia organizada y urbana se dan un “quién vive” ejecutando a sus rivales de los cuales se se deshace matándolos y tirándolos en calles, avenidas, lotes baldíos y en otros lugares aptos, improvisados como basureros de cadáveres”.
Asimismo los inconformes y molestos habitantes de la “Tierra del Tule” por el gobierno de “porquería” de la represora y de la “dictadura perfecta” del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), opinaron tajantes:
“Tultitlán ha comenzado a sobresalir y sumarse entre los municipios más inseguros y violentos, como los son Ecatepec, Coacalco, Naucalpan, Tlalnepantla, Tecámac, y los que forman parte de la Zona Oriente del Estado de México, Nezahuacóyotl, Los Reyes La Paz, Ixtapaluca, Chalco, Valle de Chalco, Toluca, y muchos otros del sur del Edomex”.
“En 2018 Tultitlán, María Elena García Martínez (a) “La Reina del Cártel de Tultilán”, había empezado a romper el récord de violencia en el Estado de México”.
“El gobierno de la alcaldesa de piel MORENA y conciencia más negra que la misma noche, es el peor que el de sus antecesores; ahí están los de Sandra Méndez Hernández y Adán Barrón Elizalde, cuando su partido tricolor priista (hoy día moribundo políticamente) tenía el poder para designar e imponer a sus candidatos a presidentes municipales, entre cuyas reglas en particular estaba, el enseñarse a comer mierda, sin hacer gestos”.

EJECUTA LA MAFIA A CANTANTE DE “ZONA RIKA”
Una de las ejecuciones, que no dejan de suscitarse cotidianamente, que levantó ámpula entre el vecindario de Tultitlán, fue la de Jaime Cruz Pastrana (a) “E Jimmy”), de 52 años de edad, cantante de la agrupación musical denominada merengue “Zona Rika”, a manos de dos sicarios al servicio del crimen organizado que viajaban en una motocicleta, provistos de pistolas de grueso calibre, de cuyos cañones salieron por lo menos 15 balazos que hicieron “blanco” en la humanidad del vocalista, quien viajaba en compañía de su esposa de nombre Karen “N” de 22 años.
Los hechos se registraron sobre la Avenida Quintana Roo, colonia San Pablo de las Salinas, municipio de Tultitán, por la que circulaba a bordo de su camioneta Ecosport, color blanco el vocalista en compañía de su esposa; la pareja estaba a unos minutos de llegar a su domicilio, cuando se les emparejó la motocicleta desde la cual los pistoleros de una de las organizaciones criminales abrieron fuego directamente contra su “blanco” y víctima Jaime Cruz Pastrana (a) “Jimmy” integrante de la agrupación música merengue “Zona Rika”.
Los gatilleros en segundos escapaban desapareciendo en segundos del escenario de la crónica de una muerte anunciada.
La ahora viuda ante el ataque durante el cual había sido agredido a balazos su compañero, en el acto pidió el auxilio a la policía local, la cual a su vez solicitó vía telefónica el arribo, lo más pronto posible de los paramédicos, quienes al llegar al lugar certificaron que el vocalista había pasado a mejor vida, víctima de un sinnúmero de balazos.
Personal de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, dio fe de los hechos e inició la carpeta de investigación a efecto de que agentes de la Policía de Investigación se avocaran a las indagar los posibles móviles que llevaron a que el cantante fuera ejecutado al estilo de la mafia, móviles entre los cuales podría resaltar en una posible venganza o ajuste de cuentas, según comentaron fuentes cercanas a las primeras investigaciones.
Lo antes descrito es parte del paisaje fúnebre, y de los nulos resultados del trabajo de “porquería”, de la alcaldesa y policía en el combate a la inseguridad y violencia que han generado que Tultitán padezca implacable desgobierno a través de su presidenta municipal, María Elena García Martínez, que desató espantosa incidencia delictiva provocando con ello el miedo, horror y terror entre sus gobernados, que hoy día no pueden conciliar el sueño por los cárteles de las drogas que son considerados “inquilinos distinguidos” en la “Tierra del Tule”.
“Cuya alcaldesa María Elena García Martínez es “La Reina del Cártel de Tultitlán”, y su fiel y servil jefe de la policía, Ricardo Ramírez Ibarra (a) “Gepeto”, brindan todas las facilidades, habidas y por haber, presuntamente, a sanguinarios y temidos grupos delincuenciales, que según no dejaron de comentan vecinos y fuentes cercanas al cabildo y a la presidencia municipal de Tultitlán, quienes exigieron el inapelable anonimato por temor a alguna represalia que les pudiera costar la vida.

LA MUERTE CABALGA
El ex militar identificado como Ismael “N”, de 56 años de edad, fue ejecutado de varios disparos por la espalda y cabeza que le hiciera con un arma de fuego, de grueso calibre, solitario pistolero, en los momentos que se disponía a meter a la cajuela de su automóvil una llanta que minutos antes se le había ponchado.
El ataque a balazos contra el ex militar, se registró en la Avenida Eje 3, esquina Istmo, en los límites de los municipios de Tultitlán y Coacalco. Ismael N” había cambiado el neumático ponchado para enseguida disponerse a meterlo a cajuela de su vehículo, fue en ese lapso que el ex militar era sorprendido por el solitario sicario, que a quemarropa le hacía varios disparos en la espalda a su víctima que en el acto ésta se desplomaba al suelo ya sin aliento alguno. El asesino enseguida huyó con rumbo incierto.
Lo anterior demuestra que la muerte cabalga por los suburbios de Tultitlán, llevando sobre sus lomos como jinetes a los diferentes carteles de las drogas que no dejan de realizar sus aterradoras ejecuciones, mientras que el gobierno de la “Reina del Cartel de Tultitlán”, María Elena García Martínez, sigue “echando la mona” y dejándole el campo abierto a los grupos delictivos para continuar regando cadáveres por doquier.