PEÑA NIETO, “PADRINO” DE LOS CERVANTES

De una y otra forma, todos, incluyendo al entonces exgobernador Peña Nieto, tuvieron algo que ver en sonados y escandalosos casos como el misterio de la muerte de la niña Paulette, el asesinato en suelo mexiquense de Enrique Salinas de Gortari y cómo la entidad se convirtió en plaza importante del narco
Alfredo Castillo Cervantes se mantuvo durante diez años en el primer círculo cercano a Enrique Peña Nieto gracias a la ayuda de dos poderosos primos: Humberto Castillejos Cervantes, responsable de la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República, y del entonces senador y ex titular de la Procuraduría General de la República, Raúl Cervantes Andrade.

Por José Santos Navarro

Heredero de una estirpe poderosa, cuya religión fue la corrupción política. Alfredo Castillo Cervantes tuvo un gran “Padrino”, el expresidente Enrique Peña Nieto, quien lo utilizó para los trabajos “especiales”, donde había despojo, abuso de poder, dinero sucio y ensangrentado, ahí estaba Alfredo, quien, además, tenía dos primos súper poderosos: Humberto Castillejos Cervantes, consejero jurídico de la Presidencia (2012-2018) y Raúl Cervantes Andrade, quien fuera titular de la PGR. El poder los encubría.
Hoy, Alfredo, el soberbio, el intocable, quien fuera procurador del Estado de México, comisionado para la Seguridad y Desarrollo Integral en Michoacán, titular de la Procuraduría del Consumidor y director de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), se enteró de que la Secretaría de la Función Pública (SFP), lo inhabilitó diez años para desempeñar algún cargo en el servicio público. Quizá es el inicio del derrumbe político de un clan, de una hermandad que hizo y deshizo.
La caída de Alfredo Castillo es oportuna, justo en tiempos electorales, cuando caen los políticos incómodos o, bien aquellos que sirven de “palomas mensajeras” a los “grandotes”, a sus padrinos; a esos que mueven los hilos de la corrupción en dólares, bajo el amparo de la Constitución. Fueron dos sexenios de Enrique Peña Nieto –como gobernador del Edomex y Presidente de México-, en los que éste fue el Gran Padrino de una nueva generación de políticos priístas que, por ambiciosos echaron todo a perder en 2018, cuando el pueblo dejó de votar en las urnas por ellos.
Fueron dos sexenios, ¡doce años! En que Enrique Peña Nieto hizo grandes negocios en perjuicio de millones de mexicanos y, para ello, contó con un equipo de hombres y mujeres, toda una nueva generación de políticos priístas, que ejercieron un estilo sucio de gobernar, basado en el dinero mal habido, la extorsión, el chantaje y la traición. Uno de esos pilares torcidos, fue precisamente Alfredo Castillo Cervantes, quien, por ahora, de seguro se ríe, se burla de esta sanción, pero, no debe descartar que es sólo el inicio, el aviso de que se le viene una tormenta encima. Sus cuentas bancarias lo denuncian, lo exhiben: sabe que su próximo encargo, podría ser como interno en alguna prisión. En tiempos electorales, siempre caen políticos en desgracia. Alfredo lo sabe.
Para ningún mexicano es nuevo que la evolución patrimonial de los servidores públicos y, en general de todos los hombres y mujeres de la política en México –en su gran mayoría-, tiene su origen en la corrupción, nepotismo, amiguismo, mercado de las drogas y tráfico de influencias. No hay nada nuevo bajo el sol, la inhabilitación por 10 años a Alfredo Castillo Cervantes, es trámite administrativo, su lugar, su futuro está en la cárcel y los tiempos electorales lo llevarán, tarde que temprano a prisión.

LA NOTICIA
Por lo pronto, Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, secretaria de la Función Pública(SFP), informó que inhabilitaron para desempeñar empleos, cargos o comisiones en el servicio público por un periodo de 10 años a Alfredo Castillo Cervantes, por omitir y ocultar seis cuentas bancarias a su nombre y al de su cónyuge por más de 18.3 millones de pesos.
La investigación reveló que, en su evolución patrimonial, Castillo Cervantes faltó a la verdad en sus declaraciones de situación patrimonial de 2014 a 2016, motivo por lo cual la Dirección General de Responsabilidades y Verificación Patrimonial inició un minucioso procedimiento administrativo sancionador y determinó que el político priísta omitió declarar seis cuentas bancarias a su nombre y al de su cónyuge, en las que en total tenían más de 18 millones 300 mil pesos.
Sobre esta sanción administrativa, el protegido de Peña Nieto sabe lo que viene, sabe cómo es este juego de la política, donde el hilo se rompe por lo más delgado. Cervantes Castillo sube a las grandes ligas de la política mexiquense, durante el caso de la muerte de la niña Paulette, cuyo teatro político-policiaco-judicial a nadie gusto y nadie lo creyó.

PAULETTE
El caso que generó horror, indignación y luego risa, se registró en marzo de 2010, cuando corrió la noticia de que, en una zona exclusiva de Huixquilucan, estado de México (siendo gobernador Enrique Peña Nieto), desapareció la niña Paulette GebaraFarah, de 4 años de edad. En principio se habló de un secuestro. Pasaron nueve días y la niña, apareció muerta en su cama. En principio el procurador mexiquense Alberto Bazbaz dictaminó que se trató de un homicidio.
Por tratarse de una familia acomodada con amigos políticos, el caso se hizo bolas, tanto que este caso llevó al procurador Bazbaz a renunciar, pero, insistía que la niña había sido asesinada por asfixia. La madre de la niña actuaba de manera nerviosa y sospechosa, tanto, que se creyó que ella la había asesinado. En lugar de Bazbaz quedó como procurador Alfredo Castillo Cervantes, y el dictamen médico y pericial cambió: la niña murió de forma accidental. Ni ellos lo creyeron.
Meses después el entonces gobernador Peña Nieto reconoció ante los medios de comunicación que, en la zona sur de la entidad, en la vecindad con Michoacán, había narcotráfico y se habían detectadovarias bandas, entre ellas la Familia Michoacana. Alberto Bazbaz, descendiente de la poderosa colonia libanesa, fue enviado como titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), como “tapadera” del enriquecimiento ilícito de muchos políticos. Nunca imaginaron lo que ocurrió en las urnas en 2018.

CARRERA ASCENDENTE
Ya como presidente de México (2012-2018), Enrique Peña Nieto, nombró a Castillo Cervantes titular de la Procuraduría Federal del Consumidor, ante la renuncia de otro mexiquense en el cargo, Humberto Benítez Treviño, quien tuvo que renunciar ante el escándalo de su hija, quien ordenó cerrar un restaurante en Polanco, porque, dijo, no la habían atendido como merece.
Posteriormente, ante la violencia, inseguridad y enfrentamientos sangrientos y mortales entre los grupos llamados autodefensas en contra de bandas de narcotraficantes, Castillo Cervantes recibió un nuevo encargo: comisionado para la Seguridad y Desarrollo Integral de Michoacán, donde fue un total fracaso y en vez de imponer la ley y el orden, dejó una estela de violencia y sangre, aunque, con publicidad pagada, pretendieron hacer creer que la paz había vuelto a tierras michoacanas.
Pese a su fracaso en Michoacán, en abril de 2015 Peña Nieto volvió a echar mano de su muchacho, Cervantes Castillo al nombrarlo titular de la Conade, donde hizo lo que sabe hacer, corrupción a la alta escuela y enriquecerse. Sobre este cargo tiene serias acusaciones en su contra, que ya irán saliendo conforme se cerque la elección de junio de 2021 o la presidencial en 2024. Los tiempos de la política son perfectos.
Como titular de la Conade, no sólo se le acusa a Cervantes Castillo de corrupción, sino de echar al suelo el nivel olímpico que tenía México con sus atletas. Se le acusó de haber llevado a su novia como parte de la delegación mexicana a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, Brasil, en 2016. Ante esas denuncias, Castillo reconoció que se trató de una “imprudencia”. La representación deportiva en esos juegos olímpicos, fue decepcionante. Un fracaso, pese a los miles de millones que se invierten en apoyo al deporte, según ellos.

LOS PRIMOS…
Alfredo Castillo Cervantes se mantuvo durante toda una década en el primer círculo cercano a Enrique Peña Nieto gracias a la ayuda de dos poderosos primos: Humberto Castillejos Cervantes, quien fuera responsable de la Consejería Jurídica de la Presidencia de la República, y del exsenador y quien también fuera titular o “tapadera” de la Procuraduría General de la República, Raúl Cervantes Andrade, quien antes de dejar el cargo, aseguró que tenía listo el expediente Odebrecht. Mintió.
Los tres primos tuvieron gran poder dentro del gobierno federal, pero, los tres, están en la mira de la Justicia, una Justicia que ya no es amiga, ni cómplice.