NI MISA, NI TAMALES ESTE 2 DE FEBRERO

El Covid-19 también afectó la festiva y colorida tradición religiosa del Día de la Candelaria -2 de febrero-, fiesta católica en que millones de personas visten a su Niño Dios, lo llevan a misa en honor a la Virgen María de la Candelaria, hacen atole y tamales, pero, en esta ocasión, la fiesta popular y la tradición de hacer atole y tamales, se vino abajo.
Afectación multimillonaria: millones de personas en todo el país, vieron afectados sus ingresos, cuando en años anteriores se vestía al Niño Dios, situación que generaba un fasto familiar de al menos 200 por vestir al Santo Niño y en situación extrema, el gasto era hasta de mil pesos. A esta tradición habría que aumentar el gasto millonario a nivel nacional en la fabricación y comercio de tamales.
Esta celebración en México del Día de la Candelaria, se ligaba a la tradicional Rosca de Reyes, porque a quien le salía un Niño en el pedazo de pan, se veía comprometido a desembolsar el gasto de los tamales y el atole. La tradición de los tamales y el atole, tiene origen prehispánico, ya que ambos son productos del maíz, y de esta forma, representan a las mazorcas que nuestros antepasados llevaban a la iglesia para bendecir, a fin de sembrar sus granos para que se multiplicara su producción.
Esta práctica aún se hace para sembrar sus granos en el ciclo agrícola que inicia, pues el 2 de febrero coincide con el undécimo día del primer mes del antiguo calendario azteca, cuando algunos dioses eran venerados, según fray Bernardino de Sahagún.