MURIO “LA LOBA”, HISTORIA DE CACICAZGO Y PODER

Por José Santos Navarro

Violenta, sanguinaria y servil a la mano que le dio poder y dinero: El PRI. La Loba, María, Eulalia Guadalupe Buendía, nunca imaginó que moriría víctima de un virus más letal que ella, el Covid-19, el cual adquirió en el Penal de Santiaguito, donde a partir del año 2000 fue sentenciada a 50 años de prisión. Su negra historia está ligada a la política de primer nivel, de golpeadora pasó a líder de colonos en Chimalhuacán.
Lideresa de todo lo ilegal y violento: invasión de predios, líder de tianguistas, de mototaxis, dirigente de la temida Organización de Pueblos y Colonias (OPC) pasaba la charola a todo lo que se moviera, respirara u ocupase un espacio, siendo su principal objetivo acarrear gente a los mítines del PRI.
Audaz y perversa nunca se tocó el corazón para imponer su ley: la violencia y el agandalle. A principio de los años 90’s, Guadalupe Buendía La Loba, se ganó el respeto a través de las leyes del miedo y la violencia. Tenía a su cargo a un grupo de golpeadores profesionales quienes la convirtieron en una “dama respetable” quien supo pisar también los terrenos de la política.
Surgida de las fuerzas populares del PRI, en 1993 esta mujer de armas tomar, fue encarcelada luego de que en una riña resultará muerta una persona. A los dos años, salió libre y participó en un sinfín de actos violento y de abuso en contra de los habitantes y comerciantes de Chimalhuacán.
Logró un gran poder político, porque movía grandes masas en la zona oriente del Estado de México, al grado de que en 1996 fue nombrada titular del DIF municipal, pese a tener en su contra casi un centenar de denuncias en su contra por delitos diversos, principalmente invasión de predios, agresiones y lesiones en contra de opositores y desalojos. La Loba supo sembrar el virus del miedo. Hubo sangre y muerte a su paso. En la política se dio a respetar. Los dirigentes priístas sabían que con Guadalupe Buendía no se jugaba, ni había medias tintas. Por ello, La Loba supo andar estos caminos de cuello blanco y logró imponer a su primo Carlos Cornejo Trejo, como presidente municipal de Chimalhuacán.
Pasó a ser leyenda. En mayo de 1997 La Loba fue aprehendida en Texcoco, acusada de despojo y robo, pero, 72 horas después ya estaba de nuevo en las calles, enfrentando a sus rivales. Imponiendo su ley: la violencia.

EL 2000 TRAGICO
El 18 de agosto del esperado año 2000, resultó trágico para los habitantes de Chimalhuacán, cuando integrantes de la Organización de Pueblos y Colonias (OPC), encabezada por La Loba, se enfrentaron de manera violenta contra militantes de la también temida organización Antorcha Campesina, liderada por otro líder violento, Jesús Tolentino Román. El saldo fue de nueve personas muertas, medio centenar de lesionados. El motivo de la guerra, el control administrativo de Chimalhuacán. El PRI no supo controlar a sus distinguidos integrantes.
Ese día Tolentino Román tomaba posesión del cargo, como alcalde de Chimalhuacán, pero, La Loba estaba decidida a no permitirlo o, cuando menos mancharle de sangre su arribo al poder municipal. Una semana después –el 24 de agosto del 2000- Guadalupe Buendía, su esposo y su hijo, fueron detenidos por los delitos de homicidio, lesiones, y daños. En 2002 fue sentenciada a 50 años de cárcel.

VIRUS DE LA VIOLENCIA
Quien a hierro mata a hierro muere, dice el viejo adagio. En el caso de Guadalupe Buendía, La Loba, fue el destino quien le jugó rudo. En esta emergencia sanitaria mundial, donde el virus Covid-19 además de sembrar terror, a causado la muerte de cientos de miles de personas en todo el mundo, nunca nadie, imaginó, que este letal virus fuera a traspasar las rejas del penal de Santiaguito y cobrarle viejas deudas a La Loba.
El pasado 24 de mayo la Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM), informó del fallecimiento de una distinguida interna: María Eulalia Guadalupe Buendía Torres, La Loba, quien había dado positivo a la prueba del Covid-19. La interna de Chimalhuacán, fue trasladada del penal al Centro Médico GIN en la ciudad de Toluca, pues presentaba diversos síntomas vinculados con la diabetes que padecía.
La Loba fue intubada, estaba grave y finalmente falleció la mañana del domingo 24 de mayo de 2020, tras sufrir un paro respiratorio, informó la autoridad. Se desconoce cómo la interna contrajo el virus, lo cierto, es que en el penal de Santiaguito las actividades se desarrollan con relativa normatividad, pero, se aplican los protocolos sanitarios. Se presume que algún visitante la contagió, o fue algún otro interno. Lo cierto, es que de manera irónica los internos le temen a este virus justiciero, que logró colarse al penal.

MONTIEL
Estos cacicazgos de poder construidos a sangre y muerte, son usos y costumbres de toda la historia del PRI, pero, fue en el gobierno estatal de Arturo Montiel, cuando la violencia y los enfrentamientos se recrudecieron ante los millonarios intereses que estaban en juego ya en el negocio de la basura, el agua, el transporte público, tianguis, comercio callejero, taxis, incluso áreas específicas del gobierno municipal de Chimalhuacán, principalmente, la Tesorería, donde se distribuye el dinero.

Autoridades estatales y la dirigencia del PRI, decidieron darle la espalda a La Loba, y apoyar a los antorchistas en aquella mortal batalla entre la gente de La Loba contra el alcalde Jesús Tolentino Román Bojórquez, líder antorchista, quien hasta la fecha sigue “mandando” en Chimalhuacán, como antes lo hiciera La Loba.
Las autoridades sanitarias del Estado de México, informaron tras la muerte de La Loba, que las actividades dentro del penal de Santiaguito se realizan de manera normal, que hay acciones de sanitización, pero, lo que no advierten es que hay terror en la población interna de que el virus se progague. Lo único cierto es que La Loba ya no aulla, pero, Antorcha Campesina es hoy quien parte el pastel y, de ello, bien lo sabe el actual gobernador Alfredo del Mazo Maza, quien sabe que La Loba ya es historia y no hay por qué preocuparse, según él y el destartalado PRI.