EL COVID-19 “ATACA” A LA JUSTICIA

Por Gabriel Rodríguez Vázquez
Y José Santos Navarro

Ni la Justicia se salva del coronavirus (Covid-19). La semana pasada murió víctima de este virus un comandante de la Fiscalía General de Justicia mexiquense y, también a Omar “N” agente del ministerio público de la Fiscalía General de la República (FGR). Ambos pasaron a ser parte de la estadística de la muerte que sigue pasando “lista” de presente en la entidad como en el resto del país.
Víctimas del “asesino de moda”: Covid-19, conocido en el “bajo mundo” de la ciencia, como el “Coronavirus, el fallecimiento de estos dos servidores públicos han generado en ambas instituciones y otras más en el resto del país, un ambiente de horror y miedo ante la posibilidad de ser alcanzados por esta letal epidemia que está pegando en todos los niveles sociales, oficios, profesionales, empresarios, artistas, deportistas, políticos y, ahora, policías.
Tras conocerse el fallecimiento del comandante de la Fiscalía mexiquense, otros elementos de la institución resultaron contagiados de este mortal virus. Algunos de estos infectados, trascendió fueron contaminados en el cumplimiento de su trabajo, por lo que están en observación y aislados, para romper la cadena de contagios, la cual, todo parece pensar que no tiene para cuando tendrá fin. Cabe subrayar que hasta el pasado viernes 3 de abril el número de defunciones era de 50 personas en todo el país.
A raíz de la muerte del comandante de la Fiscalía mexiquense, el fiscal Alejandro Jaime Gómez Sánchez, instruyó el cierre de varios centros de Justicia, entre los cuales destacan: Texcoco, Chimalhuacán y otros más, donde la inseguridad y la violencia, parecen estar de “manteles largos”, ante esta situación que afecta el desempeño de las diversas fiscalías, que de por sí, sirven para dos cosas…
Esta situación de miedo generada por la pandemia que azota a varios países del mundo es aprovechada la delincuencia organizada y urbana, para cometer todo tipo de delitos en contra de la sociedad civil, lo que ha provocado que el índice delictivo se esté dando un auténtico festín, ante la ausencia de las policías, principalmente del estado de México, donde su población ya sufría desde hace muchos años otros virus más letales: corrupción e impunidad.
Respecto a los comandantes regionales quienes desde el confort de sus casas (home-office), ordenan a sus elementos –que sí andan en la calle-, trabajar las investigaciones de delitos que les corresponde, aún a pesar del ambiente de temor y de contaminarse del virus, dado que cualquiera de ellos, por su trabajo, podrían caer fácilmente en esta enfermedad mortal, considerando que muchos de ellos corren mayor riesgo por obesidad, hipertensión, diabetes y mayores de edad.
Trascendió que el comandante regional fallecido se infectó tras acudir a capturar a varios de los sujetos, delincuentes que el pasado 24 de marzo vandalizaron un centro comercial en Texcoco, de ahí, se presume que el jefe policiaco y otros policías se contagió al formar parte de esta operación, al entrar en contacto con elementos de varias corporaciones.
Varios de los enfermos y en cuarentena, trascendió en círculos policiacos, todavía les fue ordenado presentarse a trabajar, lo que causó una gran inconformidad, luego de que, pese a la recomendación del gobierno federal y dependencias de salud, pedían a la gente no salir a las calle y, pese a esa petición, les ordenaron cumplir esta situación de riesgo a pesar de no conocerse su estado de salud. De lo cual, hasta el momento la Fiscalía guarda silencio, total hermetismo y, no se descarta que surjan más elementos contagiados y que la muerte los alcance, pasen a formar parte de las estadísticas con una paupérrima indemnización a sus familiares.
Por otra parte, crece el malestar entre la tropa, porque sus altos mandos, desde sus casas haciendo el “home-office”, ordenan cumplir con su trabajo, con el propósito de pasar la charola a través del clásico “entre” que exigen a delincuentes y, también a delincuentes prefabricados quienes tienen la desgracia de caer en manos de la policía de investigación o de cualquier otra.
Asimismo, las fiscalías que albergan Centros de Justicia realizan acciones de sanitización para evitar más contagios, pero ello, al virus de la impunidad y la corrupción, le va a pasar lo que el viento a Juárez.
Trascendió que otros elementos contagiados son Francisco “N”, adscrito a la Fiscalía de Combate a la Corrupción con sede en Texcoco, quien permanece aislado.
Jesús “N” es otro de los agentes infectados, está adscrito a la Fiscalía Especializada para la Investigación y Persecución de Delitos en Materia de Desaparición Forzada de Personas y Desaparición cometida por particulares. El agente fue diagnosticado con coronavirus, según fuentes allegadas.